Dos barrios con nombres casi idénticos, una arquitectura que les dio identidad y una frontera que pocos saben ubicar: esta es la historia de dónde empieza Las Cabañas y dónde terminan Las Cabañitas en Bello.
Cuentan quienes conocen a Las Cabañas y Las Cabañitas que sus nombres nacen de la forma de sus casas: techos inclinados, patios amplios, fachadas en ladrillo y madera. Eran verdaderas “cabañas” en medio de una loma que, con el tiempo, se llenó de familias. Si no fuera por los edificios y negocios que llegaron después este rincón de Bello sería hoy un punto turístico por su arquitectura original.
Pero lo que más intriga no es la historia de sus techos, sino la de sus límites: ¿dónde empieza uno y dónde termina el otro?
Primero hablamos con Gabriel Olarte, edil de la comuna 2, quien nos mostró el mapa del POT con los perímetros oficiales. Luego con Arley Oquendo, líder comunitario y vecino de la Gran Avenida, que recita la secuencia de barrios como canción: Barrio Obrero, Gran Avenida, La Florida, La Madera, Las Cabañas, Las Cabañitas y Barrio Nuevo.

Aun así, para muchos no es tan claro. Por eso llegamos hasta Celia Patricia Patiño, edil y habitante de Las Cabañitas desde que era apenas un plano. Ella nos explicó los límites: Las Cabañas empieza en la avenida del supermercado Metro, baja por Arepas y Arepas, pasa por Casa Azul, el CAI y llega a la autopista. Las Cabañitas arranca desde Solla, bordea los colegios San Buenaventura y Las Betlemitas, sigue por negocios como Guadalupe y Amaru, y termina en la cancha de las Tres Cruces, antes de la iglesia La Divina Providencia.
La Calle 26A es clave: “Esa es la línea divisoria entre Cabañas y Cabañitas, lo que uno llamaría el perímetro urbano”, dice Celia. Más allá, todo es Las Cabañitas.
La historia suma otro capítulo con “Cabañitas 4ta etapa”. “Eso fue una división política, no urbana. Hay dos juntas: Las Cabañitas y Cabañitas 4 etapa. Lo dividieron para hacer dos planchas de JAC, pero es el mismo barrio. Como se construyó por etapas, esa fue la última”, añade.
En la práctica, el límite se desdibuja. Muchos ya lo ven como un solo barrio. “Realmente podríamos decir que somos uno solo. Entre vecinos nos sentimos del mismo sector”, dice uno.
La duda seguirá al caminar estas calles, pero en esa mezcla de planos y recuerdos, esta historia —o estas dos— sigue escribiéndose, cabaña por cabaña.
En el siguiente post podrá conocer las voces de bellanitas que añoran y habitan estos dos barrios, y que ayudan a entender por qué su historia sigue tan viva.








