Familias, sobrevivientes y comunidad regresaron al lugar del accidente del Liceo Antioqueño para rendir homenaje a las víctimas.
El dolor sigue tan intacto como el primer día. Cada homenaje es también un proceso de sanación, pero las heridas que dejó la pérdida temprana de 16 egresados del Liceo Antioqueño y del conductor del bus aún no cierran.
Este domingo 18 de enero, familias de las víctimas, jóvenes sobrevivientes, rescatistas, representantes de las administraciones municipales y miembros de la comunidad regresaron al lugar del accidente del bus escolar del Liceo Antioqueño. El encuentro tuvo como propósito rendir homenaje a los estudiantes y al conductor fallecidos. El acto central fue la instalación de dos altares conmemorativos, que desde ahora permanecen como símbolo de memoria y fe.

Un lugar que hoy es memoria por las víctimas del Liceo Antioqueño
La jornada incluyó una misa y el rezo del Santo Rosario en el sitio del siniestro. En medio del silencio y la oración, algunos jóvenes sobrevivientes participaron activamente del homenaje. Recuperaron objetos personales y entregaron veladoras y mensajes dedicados a sus compañeros.
El altar fue construido con el apoyo de voluntarios y comerciantes de la zona. Incluye veladoras con valor simbólico, frases escritas por los sobrevivientes y la imagen de la Virgen del Carmen, que llevaba cerca de 18 años resguardada. El lugar dejó de ser solo un punto en la vía para convertirse en un espacio de recogimiento y recuerdo.
Uno de los momentos más significativos se vivió durante la Eucaristía, cuando padres de familia, organismos de socorro y jóvenes sobrevivientes se fundieron en un solo abrazo. “No era solo gratitud, era vida… el ‘gracias por volver por mí’”, le contó a El Bellanita Jhanuarya Gómez Gil, periodista de Remedios que ha acompañado este proceso desde el día del accidente.
Desde la Alcaldía de Bello se recordó que este acompañamiento continúa ahora con el regreso gradual a clases. Este lunes 19 de enero, el Liceo Antioqueño retomará actividades académicas de forma escalonada, con apoyo de la Secretaría de Educación. El objetivo es priorizar el bienestar emocional de estudiantes y docentes tras el impacto que dejó el siniestro ocurrido en diciembre de 2025.








